Pensamientos de mi mente relajada.
Si tengo prisa en hacer, posiblemente no haga.
Si entro en discusión, seguro, pierdo la razón.
Si mi maestro es un buen hombre, y también sabe enseñar, mi
atención debo afinar si no
quiero defraudar.
Tengo en mi mente una idea, mi intelecto la sopesa, si me
dice que está bien, debo ponerla en la mesa.
La luna me mira de noche, sus ojos no me dicen nada, pero
actúa sobre mí, a pesar de mi ignorancia.
Me siento atraído por ese torbellino que genera la gente
loca, y no puedo por menos que enfrentarme a su locura.
La locura de unos pocos, infecta a la mayoría.
Si estás loco, en tu locura, creerás que las cosas
verdaderas, para ti son tan sinceras, aunque tengas en tu contra, incluso, tu
conciencia que te acusa.
La ignorancia de las cosas, no te libra del pecado.
Si tengo libre albedrío, ¿por que no puedo ejercerlo?
Si quien gobierna es muy sabio y ejerce bien su función, es
de suponer creer, que se le admirara por ello, pero si ocurre lo contrario, no
te creas lo de sabio.
Tengo el corazón partido de tanto escuchar baldío, tanta
verborrea de fachas, que no se, donde han salido.
Los políticos de hoy, son como los caramelos, que una vez
que los despéelas, casi todos están dulces, pero te pringan los dedos.
Los partidos de la izquierda se dicen a si mismos
progresistas, sin darse cuenta, o a sabiendas, que cuando gobiernan, del
progreso que predican a solo ellos beneficia.
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