Estamos dejando jugar a los traidores, a un juego en el que
no respetan las leyes que el mismo juego requiere, no quiero hacer similitudes
con lo que pasaría en un partido de fútbol, por ejemplo, si no se cumplieran
las reglas que se crearon para poder controlar a los jugadores, se armaría la
gorda en cada partido; que es lo que está pasando ahora mismo en España, con
estos traidorzuelos separatistas, y además chorizos; y ahora viene Margallo, y
dice que quiere negociar. ¡Hombre con estos ministros de defensores de la
legalidad, cualquiera nos gana! ¿Y que hace su jefe? La verdad es que Mariano
nos tiene muy despistados, no se sabe a que está jugando.
Por que ser bueno, es una virtud, ser tonto una deficiencia
mental, y ser traidor, una felonía; si algunos políticos se dieran cuenta de
ello actuarían con contundencia contra los traidores, y llevarían cuidado con
los tontos, ya que sus meteduras de pata son una constante.
No se puede negociar con un traidor, por que la traición es
para el su seña de identidad, y solo pretende conseguir su propio beneficio.
No se puede ir ni de justo ni de listo al mismo tiempo, por
que ser justo significaría que todos los que están traicionando a su país
deberían ser presos, y si se pretende poder aprovechar alguna situación en
beneficio de uno propio o del partido, o para que una situación no sea
demasiado violenta, sí, esto es ser listo, pero no beneficia al conjunto, que
es en lo que debería pensar cualquier político medianamente decente.
Ahora estamos esperando que unas elecciones ilegales,
convocadas por unos traidorzuelos en una región de España, nos sean propicias.
Es una desgracia no tener políticos serios que se dediquen a
gobernar para la mayoría, y no para la minoría, estamos hasta las narices de
que siempre unos pocos se salgan con la suya, perjudicando al resto, ¿hasta
cuando vamos a tener que aguantar?
La gran mayoría de españoles estaría conmigo, en que el
ejercito debería hacerse cargo de la situación, y convocar unas elecciones
serias, donde no se pudieran presentar la gentuza, ni los amigos de la gentuza,
que fueran gentes decentes que quisieran a su Patria, y si llegara el caso, no
les doliera dar su vida por ella.
Espero que llegue el día en que a alguien de arriba, con
poder para ello, diga: ¡¡YA BASTA!! Y empecemos a resurgir como el fénix de las
cenizas, otra vez joven y prospero.
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