martes, 22 de septiembre de 2015

Yo, espiritu, el ser.

Si nuestro espíritu se decae y no sabemos como elevarlo, miremos en nuestro interior, con calma, y encontraremos muchas respuestas a nuestra desazón, y conseguiremos volver a iluminar y a estimular, nuestro centro de control.
Para conseguir que nuestros sueños se realicen, tenemos que buscar respuestas, siempre, en lo más recóndito de nuestro Yo, de nuestro ser.
Somos una chispa dentro de un cuerpo efímero, somos la energía que habita en este cuerpo, no somos este cuerpo, somos un alma errante, que se hizo poseedora de un cuerpo idéntico, a los minerales del planeta en el que habita, para poder experimentar de una forma distinta, los placeres y vicisitudes distintas a las otras, adquiriendo nuevas formas de poseer, o de amar, o de relacionarse con otras almas, de una forma distinta.
Somos quienes formamos la energía que contiene, y que mantiene el universo, somos inmortales, siempre hemos existido y siempre existiremos, solo nos transformamos para experimentar con el tacto, con todos los sentidos de que hemos dotado a este cuerpo.
Estamos atrofiados y no entendemos nada, por que hemos olvidado nuestro origen, y nuestra verdadera identidad, pensemos en ello..., meditemos un poco, pensando y mirando hacia nuestro interior, y descubriremos, quizá..., quienes somos en realidad.

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